¿Una vez más nos entregamos?


¿Una vez más nos entregamos?


En la sesión extraordinaria del 29 y 30 de junio del presente año se discutirá y votará la Ley Federal de variedades vegetales para entrar de lleno al T-MEC. La ley que se pretende sustituir fue votada por esta Cámara de Diputados y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de octubre de 1996; el respectivo Reglamento se publicó el 24 de septiembre de 1998, en el propio DOF .

Son varias las modificaciones y adiciones que se le han hecho y aunque había restricciones a los campesinos, se pensó en alguna protección al campo mexicano.

Hoy se nos está urgiendo a que votemos esta normatividad, con toda la premura que implica; sin embargo, debido a los tiempos legales, todavía tenemos margen hasta diciembre de 2022, lo que nos permitirá una profunda discusión y acercamiento a los grupos de expertos, usuarios y consumidores, vía Parlamento Abierto.

Podemos empezar por reconocer que existe una protección a las comunidades en el Reglamento de 1998, que dice en el “Capítulo II, Artículo 5º.- En relación con lo dispuesto por la fracción XI del artículo 3º de la Ley: las comunidades rurales tendrán, en todo tiempo, el derecho de utilizar y explotar comercialmente las variedades vegetales resultantes de su práctica, usos y costumbres.

Dichas comunidades permitirán el desarrollo de actividades de investigación y estudio que sobre tales variedades vegetales lleven a cabo instituciones públicas y privadas para proteger la biodiversidad.”

Sin embargo, hoy la propuesta de Ley está hecha para PATENTAR y COMERCIALIZAR toda nuestra muy amplia y rica biodiversidad; NO PROTEGE al campesino ni al pequeño productor, por el contrario, los hace competir con las transnacionales; SÓLO PROTEGE una variedad de maíz mexicano, cuando éste se generó en Mesoamérica y hoy tenemos registradas 64 variedades endémicas de México; PROTEGE el monopolio de la biodiversidad desde un punto de vista comercial; PROTEGE a los obtentores; PLANTEA un Estado rector y opresor ante las comunidades y pequeños agricultores de autoconsumo, cuando en ambos está la riqueza evolutiva de la biodiversidad de nuestro país.

Asimismo, ABRE LA PUERTA a los cultivos transgénicos y a su siguiente generación que, sin estar valorados en sus efectos sobre la salud humana, las variedades nativas y el medio ambiente, son impulsados por los monopolios del mercado. Además, COHARTA la libertad del uso de las semillas, destina a la miseria, a la hambruna y a la muerte a millones de campesinos, indígenas y pequeños productores porque permite que las semillas se pesen en libras y vendan en dólares. 

Por ello, proponemos que se considere, para iniciar la discusión de este tema, cuánto y tan profundamente nos afecta; que el Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas (SNICS) DEBE SER UN ALIADO del campesino y trabajar en garantizar la calidad de las semillas; los 32 estados del país deben GARANTIZAR que las comunidades, los campesinos y agricultores de autoconsumo reciban buenas semillas que garanticen el cumplimiento de las necesidades regionales; el COSTO de la salud pública para el Estado, como consecuencia del cambio de dieta y que la introducción de cultivos genéticamente modificados sea transferido a quienes obtienen las ganancias del negocio; PROTEGER el conocimiento y las modificaciones logradas a lo largo de miles de años en los diversos cultivos que sostienen a nuestras comunidades, respetando sus tradiciones.

Además, es necesario PROPONER candados para proteger los cultivos nativos, el conocimiento de las comunidades y las técnicas de subsistencia; SOLAMENTE PATENTAR lo que realmente se genere como consecuencia de una invención; ELIMINAR el concepto de descubrimiento, ya que implica la piratería del conocimiento milenario de las comunidades; PROTEGER a las variedades nacionales ante los grandes monopolios, a fin de impedir que sean dueños de una variedad al modificar sólo una parte de su carga genética; SUPERVISAR y SANCIONAR a los obtentores cuando vendan una semilla que no cumpla con lo prometido; DIFERENCIAR las acciones de protección, según el cultivo y la finalidad: semillas, frutales, floricultura, horticultura y demás.

La agricultura, a lo largo de la historia de la humanidad, y sobre todo en México, como consecuencia de la Revolución de 1910, ha obtenido un profundo sentido social, por lo que no podemos permitir que tenga dueño el saber generado por cada comunidad para resolver sus necesidades, de acuerdo con su propio bagaje histórico-cultural. Y allí es donde entra el Estado mexicano como rector de su uso, a través de instituciones como la desaparecida Productora Nacional de Semillas, la UNAM, el IPN, Chapingo, CIMMYT, INIFAP, entre otras específicamente importantes.

¡Las semillas, como la biodiversidad de nuestro país, NO SON PROPIEDAD de alguien; son un DERECHO HUMANO!

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